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Software libre, software cautivo, software de costo razonable, freeware, licencia por empresa y no por maquina, una forma de evitar la pirateria y hacer accesible a todos, en forma legal, software de buena calidad. Durante años, el mercado del software ha estado dominado por las grandes compañías: Microsoft, Autodesk, Adobe, Symantec, por citar a las más importantes. Pero durante la última década, el movimiento por el software libre ha ganado adeptos a ritmo trepidante. Su crecimiento ha sido tan espectacular que ha obligado a los gigantes a subirse al carro, con la excepción de Microsoft, quien continúa denostándolo y vituperándolo en cada nueva oportunidad que se le ofrece.
Por software libre o software de fuentes abiertas (OSS) se entiende aquel que se distribuye de forma gratuita o en el que se cobra el servicio de busqueda y o entrega, y además viene, por lo general, acompañado de su código fuente, lo que permite modificarlo, reutilizarlo en otros programas y redistribuirlo libremente. La diferencia con el software propietario es tajante, ya que éste mantiene celosamente protegido el código fuente de los programas, siempre objeto de patentes irracionales o de costo que nada tiene que ver con el beneficio que presta.
Cuando uno adquiere software sin sus fuentes, casi nunca llega a saber qué es lo que realmente hace el programa. Puede malgastar recursos de disco, memoria o ciclos de CPU perturbando la operación de otras aplicaciones, puede esconder pasatiempos como juegos de tiros, de arcade o simuladores de vuelo, al estilo de lo que hacen los productos Microsoft, y lo que es mucho peor, puede incorporar módulos de espionaje de la actividad del usuario. En definitiva, el software propietario se comporta como una caja negra, cuyo funcionamiento interno desconocemos, ignorando qué clase de tretas puede llegar a jugarnos. Por el contrario, el software libre deja las fuentes disponibles para el escrutinio público. Aunque este es un ideal al que no siempre se accede, y cuya aplicacion general es tan dañina para la creacion como el costo alto.
Sin un beneficio razonable, no hay creacion posible ni soporte factible. Esto pasa hasta en Linux, en donde los diversos fabricantes, cobran por soporte o por paquetes epeciales, al tiempo que dan el sistema basico libre de costo, o que se cobra el CD original, los manuales y ciertos extras que son impracticos de conseguir por parte del usuario final, por supuesto a precios infimos, y que se toma mas como venta de un servicio que de un bien.
Hay Software libre (Freeware) que no se entrega con su codigo fuente, pero del que se informa al usuario, que puede hacer lo que desee con el. Muchas veces este Freeware se entrega como contraprestacion de una voluntaria y no condicionada adopcion de un sistema de soporte o sujeto a un pago infimo voluntario. Otras veces, sin dar el codigo fuente, el fabricante lo pone a disposicion del publico a fin de promover otros servicios o productos o servicios de su empresa. Las modalidades son multiples y no contradictorias, sino complementarias.
De esta manera, los programas crecen, nuevas funciones son añadidas, los agujeros de seguridad y fallos de funcionamiento se corrigen y todo ello en un clima de confianza, donde los cambios ocurren a la vista de todos. Cualquiera puede apuntar sugerencias, añadir código o mejorarlo. En consecuencia, los programas ya no pertenecen a una compañía, sino a una comunidad de programadores y pequeños intermediarios o expertos en soporte tecnico, de la que todos pueden, en principio, formar parte. Los usuarios ya no quedan a merced de las arbitrariedades de una única compañía ni cautivos de sus productos. De los monopolios de empresas se pasará al de los productos. Los mejores productos dominarán sectores del mercado. Detrás tendrán decenas de empresas, grandes y pequeñas, para distribuirlos y mejorarlos, luchando por hacerse con el sector. Claramente, el producto de mayor calidad atraerá a mayor número de usuarios. El poder, por una vez, no estará en manos de una empresa, sino de los usuarios, programadores y empresas de servicios.
Muchas veces, se toma dentro de esta categoria, programas de muy buena calidad, comparables con los de las grandes marcas, pero cuyos fabricantes cobran por una unica vez, a fin de tener una pequeña ganancia para seguir produciendo otros programas.
No se debe pensar que la gratuidad es imperativa, ya que eso es una ilusion de ciertos grupos de ultras, cuya falta de sentido practico y comercial, a veces es tan nocivo para la creacion y desarrollo de nuevos programas, como lo es el cobro de precios disparatados y de licenciamiento (papeles) que imponen los fabricantes como Microsoft a su Software cautivo. Los extremos como en todo, son mala cosa.
Ahora en cuanto a Uruguay...
Uruguay, materia pendiente en Software Libre
Linux no necesita a los Estados, pero ellos si necesitan a Linux
Loïc Dachary, vice-presidente da Free Software Foundation Europe, intervino en las conferencias realizadas en el marco de Oporto ciudad tecnologica
Loïc Dachary desarrollo su intervención bajo el titulo "Free Software Development and Associations Throughout the World'' y explico que deberian ser los gobiernos los más interesados en el desarrollo de soluciones basadas en software libre a fin de garantizar su independencia.
"El software libre no precisa de los estados. Son los estados que precisan de este sistema para no caer en manos de las empresas(..)"Es inaceptable que en caso de que un sistema informatico caiga el Estado este en manos del fabricante que domina completamente el sistema y no permite ninguna interferencia ni manipulación en él", añadió
¿Agregamos algo o ya está todo dicho con la cita de arriba y los artículos que hemos publicado en la ultima edición de Equinox Solo Linux prácticamente dedicada al tema de los Estados y las Licencias de Software?*
Uruguay, es de hecho un Estado Cautivo de Microsoft y de las otras marcas, que al ritmo de esa empresa le hacen de comparsa en las Cámaras del Software o el nombre que se le de para despistar a la opinión pública. Uruguay es un estado prisionero de las patentes de software, y el Gobierno, Intendencias y dependencias salvo algunos heroes individuales que por las suyas y sin el apoyo ni amparo oficial, han decidido pasar a software de libre uso, Linux u otros sacando de su presupuesto, millones de dólares que podrian, deberian, tendrian que ser usados en inversiones útiles y no ser delpilfarrados literalmente en algo que si se quisiera, e INSISTO, si se QUISIERA, porque poder se puede, tanto técnica como administrativamente por medio de un plumazo de esos que tanto gustan al Sr. Presidente, cuando de Aftosa o Contrabando se trata, liquidar una servidumbre que además de significar un despilfarro para un Estado pobre que a duras penas cumple con sus cometidos elementales, es una tomada de pelo a los contribuyentes que pagamos cada licencia de Microsoft que mal paga el Estado, que pagamos cada multa por no tenerlas, como si la compraramos nosotros.
Cabe destacar, lo que omitimos en el ultimo Solo Linux, que la Universidad de la Republica y muchos Institutos culturales y de enseñanza vinculados, pero no dependientes del poder central, ya hace rato que la tienen clara, y tienen el tema practicamente resuelto, al menos en lo que se refiere a sus servidores de red.
Solo háganse la siguiente pregunta ¿Hay al menos alguna Comisión del Estado u cualquier organismo oficial analizando el tema? NO, ni eso.
A esta altura, quienes deben hacer lo que hay que hacer, ya saben los pasos que tienen que dar. Si no los dan es porque simplemente NO QUIEREN, y prefieren elegir entre la generosidad de los dueños de las patentes con muchas Oficinas de Compras del Estado, que con el interés de la comunidad, que al menos en el papel deberían representar.
Si piensan que los términos Corrupción, Omisión y Negligencia son demasiado gruesos, entonces usen como usa la prensa con las coimas a los jugadores de futbol, el término "incentivos" y Uruguay seguirá esquivando dar la cara a los problemas en este problema como en muchos. Y así no marcha.
Uruguay debe invertir en obras utiles lo que paga sin necesidad en licencias de software, en cada oficina publica, en cada escuela, en un volumen de millones de dolares al año. Mas las multas que paga (pagamos) cuando omite pagar licencias, ya que es bien sabido que el Estado, por falta de rubro, muchas veces debe usar software pirata y ser el blanco predilecto de los Estudios Juridicos que se enriquecen cobrando multas millonarias.
Felix Obes
equinox@multitel.com.uy
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